Padua es una pequeña ciudad situada a 38 kilómetros al oeste de Venecia. Está bañada por los ríos Brenta y Bacchiglione, ríos que han marcado su desarrollo urbanístico. Su nombre en italiano es Padova.
Por su cercanía a Venecia, Padua es un buen destino para los viajeros que tengan una mañana ociosa.
Padua es una pequeña ciudad por lo que el número de visitas de interés no es elevado, veamos las principales:
La Basílica de San Antonio es el monumento religioso más importante de Padua. Está dedicado a San Antonio de Padua, religioso portugués que murió en Padua en 1231. Fue construida en el siglo XIII para acoger los restos del santo, inmediatamente después de su canonización.
Además de visitar la basílica (que cuenta con un interior impresionante), se pueden visitar varios claustros y un museo dedicado al santo.
El exterior de la basílica es sorprendente: la fachada es románica, las cúpulas bizantinas y la torre central y los campanarios góticos.
Es la plaza más grande de Italia. Su canal circular rodeado de decenas de estatuas de hombres ilustres, filósofos, escritores, sabios y médicos la hacen única en el mundo. La imagen nocturna de las estatuas reflejadas en el canal es lo que más nos gusta de Padua.
Dos importantes plazas separadas por el Palazzo della Ragione. En la Piazza della Fruta se celebra un bonito y colorido mercado.
Esta pequeña capilla de ladrillo es la iglesia más famosa de la ciudad ya que alberga en su interior gran cantidad de frescos de Giotto. Se encuentra en el Arena, un importante conjunto arquitectónico romano.
La mejor forma de llegar a Padua desde Venecia es en tren. Desde la Estación de Santa Lucía parten varios trenes cada hora. Los trenes regionales tienen un coste de unos 3€ y tardan entre 35 y 50 minutos en llegar. Hay trenes más rápidos que llegan en 25-30 minutos, pero su coste supera los 10€ por trayecto.
En tren desde la Estación de Santa Lucía.



